Pablo Adreani

En una semana, el valor disponible perdió 25 dólares por tonelada. No obstante, la mejora del clima tanto en Brasil como en Argentina no es definitiva. 

Finalmente, tal como lo fuimos anticipando en nuestras últimas dos columnas, se produjo la baja en el precio de la soja. En muy pocos días, el valor del grano disponible perdió 25 dólares por tonelada; a mitad de semana cotizaba a 335 dólares la tonelada luego de haber tocado el máximo de contrato en 360 dólares a mediados de la semana anterior.

Lluvias sobre la Argentina y en parte sobre Brasil fueron el principal factor que disparó la fuerte baja registrada en el mercado de Chicago a comienzos de la semana.

Los operadores tomaron la noticia como la solución al problema de la sequía en los dos principales países productores de soja de sudamericana.

Sin embargo, la realidad muestra que las lluvias no han sido suficientes en Brasil, o al menos no han tenido la cobertura ni la cantidad necesaria para compensar tantas semanas sin precipitaciones.

Los pronósticos a 14 días no dan suficientes lluvias en el centro oeste, con epicentro en el estado de Mato Grosso. No está claro todavía cuál ha sido el impacto que tuvo la falta de lluvias en las principales zonas productoras de soja del Brasil.

Se habla de la peor sequía en 75 años; por lo general durante la primavera en Brasil se producen abundantes lluvias y este año se ha dado una situación contraria.

Por este motivo, los consultores prefieren ser conservadores y no dar noticias anticipadas ante un hecho inédito que todavía no sabe cómo va a terminar. Por lo pronto, la semana próxima, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) difundirá su informe mensual de oferta y demanda.

El mercado está esperando estos datos y sería una gran oportunidad para que el Usda confirme o no su ultimo estimado de producción de soja para Brasil, que fue de 133 millones de toneladas.

¿Pasó el tren?

En el plano local, la baja registrada en el precio de la soja disponible le permitió a la industria aceitera lograr márgenes de molienda positivos. Esta situación juega a favor de una resistencia a la baja en el precio de la soja, pues a ningún aceitero le conviene bajar el precio y arriesgar a no comprar volumen y no poder cerrar el margen.

 

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